Entrevista a José Luis Juri

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El miércoles 10 de octubre a las 20 hs. tuvo lugar el quinto encuentro del Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI, que este año está dedicado enteramente a pianistas, en el que contamos con la presencia del maestro José Luis Juri.

El fantástico concierto que brindó en el Auditorio Francis Poulenc abarcó un repertorio amplio que comenzó con dos sonatas de Domenico Scarlatti, seguidas de la Sonata op.10 Nº 3 de Ludwig van Beethoven, para culminar con una selección de piezas de Chopin, entre las que se cuentan tres de sus estudios más hermosos y difíciles, junto con dos mazurcas y una barcarola. A modo de bis, el maestro nos deleitó con la perfumada pieza del español Isaac Albeniz, “Granada” y, como segundo bis, “Bailecito” de nuestro Carlos Guastavino.

Antes de cada pieza, el maestro nos regaló interesantes comentarios personales sobre las obras, en los que aprovechó para destacar el color español que se esconde tras las obras de Scarlatti, la creatividad melódica y formal de algunos pasajes de la sonata de Beethoven (injustamente poco conocida), y en especial para destacar la figura de Chopin, un compositor “que no es de los que buscan, sino de los que encuentran, un músico lleno de sabiduría y de recursos inagotables”.

Luego del magnífico concierto, nos acercamos a conversar con el maestro Juri, que recibía afectuosas felicitaciones en el camarín del auditorio.

MXXI: José Luis, en el concierto de esta noche tu entrega emocional fue enorme, y al mismo tiempo muy fresca. Son evidentes el placer y amor por la música con los que atravesás cada obra. ¿Cómo lográs el equilibrio justo para volcar tanta emoción sin perder la concentración?

JLJ: La emoción la paso a la conciencia todos los días. No divido entre trabajo técnico y búsqueda expresiva. Por otra parte, la mano ya está hecha y pocas obras son totalmente nuevas. Trato de tener significado cada vez que me siento al piano. La emoción encuentra un lugar intelectual, quiero decir que, por ejemplo, el crescendo y el diminuendo ya tuvieron un momento en el cual bajaron a ser una artesanía.

Cuando era más joven, sentía que había un mundo emotivo que me tomaba por sorpresa, y ese desborde de emoción hacía, por ejemplo, que tomara tempos que no eran exactamente los que yo quería.

Hoy, la emoción sigue estando y el amor por la música se hizo más profundo, pero cotidianamente lo bajo a mi trabajo, no puedo estudiar distraído, yo ya sé que la obra la tengo que transitar, que conversar, mi trabajo es idiomático, esto es lo que a mí me sirve.

Otros músicos hacen otro tipo de trabajo, estudian mecánicamente y entran y salen de la música cuando quieren, yo no puedo.

MXXI: El concierto de hoy fue realmente hermoso, con un sonido que ofrecía una paleta de mil colores y se te escuchaba y se te veía muy sereno, sabemos que sos un gran pianista pero lo de hoy fue relevante, cada vez tocás mejor!

JLJ: Hoy tuve algo que me gustó mucho y tiene que ver con mi hija.

Antes tocaba sabiendo que tenía resto, más lúdicamente, ahora existe un rigor distinto y puedo instalarme en la certeza de saber “esto es lo que yo hago”

MXXI: Eso se escuchó en tu música

JLJ: Qué bueno que se note!, siento que el artista y el artesano se estan fundiendo, estoy más concentrado en lo mío y no tan pendiente de la impresión que causo en el afuera.

Kandinsky dice que los cismas emocionales de la vida te pueden destruir o, si los capitalizás, se convierten en un trampolín que te hace pegar un salto. Genios como Bartok y Schnabel salieron sabios de todo el horror que vivieron.

En mi caso, se trata de la belleza del nacimiento de un ser querido, mi hija.

 

Fátima, esta bebé inspiradora de tanta música, se pasea de los brazos de su papá, quien salió a su encuentro, ni bien terminado el concierto, a los de su lindísima mamá.

José Luis nos cuenta que durante el último ensayo para este concierto, en uno de los pianos de su casa, Fátima tuvo deseos de intervenir con algunos toques improvisados. Como el papá le indicó que no era posible en ese momento, debido a que él necesitaba trabajar, Fátima no tuvo ningún inconveniente y se retiró calladita al otro piano para hacer lo suyo. Una próxima pianista?, muy probable, al crecer entre tanta belleza sonora.

 

Alicia Correas en el Ciclo de Conciertos Comentados de Musicarte XXI

El cuarto encuentro del ciclo de conciertos comentados de Musicarte XXI tuvo lugar el último miércoles 5 de septiembre a las 20 Hs., en el Auditorio Francis Poulenc, donde la prestigiosa pianista rosarina Alicia Correas nos honró con la única presentación en Buenos Aires, brindando un inolvidable concierto que incluyó un repertorio de compositores nacionales e internacionales, y que dedicó a la memoria de su amiga, y gran pianista, Haydée Lustaunau.

Entre las obras elegidas por la intérprete estuvieron las “Piezas Fantásticas” de Robert Schumann: De Tarde, Salto, ¿Por qué?, Capricho, En la noche, Fábula, Enredo de un sueño  y Fin de Canción; y la primer audición en la capital de la Suite “Buenos Aires Tango”, de Eduardo Hernán Gómez, que estrenará a fines de agosto en su Rosario natal.

La artista se reencontró con su público de Buenos Aires luego de una exitosa gira por Europa en 2011 -donde además grabó por quinta vez consecutiva para Radio Vaticana- en un concierto íntimo, promovido por la iniciativa de Musicarte XXI.

Luego del concierto, y ya detrás de escena, Alicia Correas habló de su experiencia en esta entrevista donde compartió su pasión por la música, sus inicios y su mensaje para los que se inician en el camino del arte y la música.

– ¿Cómo se elige el repertorio para un concierto?

A veces nos piden una obra en particular, pero muchas veces trabajo alrededor de una idea. A mí me gusta mucho tocar a los Barrocos, a los Clásicos y a los Impresionistas, aunque también me gusta tocar a los Románticos. Me gusta mezclar distintos estilos y tiempos. Lo importante es poder creer en la obra para transmitir su mensaje.

– En su última gira por Europa en 2011 eligió un repertorio de músicos argentinos…

Para  la última gira por París, Roma, Campobasso y Varsovia elegí un programa de músicos argentinos porque siempre son muy bien recibidos afuera y porque es importante dar a conocer las obras  que son nuestras. Interpreté “Vértigo porteño” de Eduardo Gómez, tango (de “Aquél Buenos Aires”) de Pedro Sáenz, “Adiós Nonino” de Piazzolla y la suite “En la Sierra” de Alberto Williams, además de dos obras de compositores rosarinos que me fueron dedicadas: la “Sonata nº 6” de Federico Miyara, con dos primeros premios de composición, y “Espacios gestuales” de Daniel Cozzi.

Ha sido considerada una niña prodigio del piano, ¿Cómo fueron sus primeros pasos en la música?

A los tres años tocaba de oído cualquier melodía que escuchaba en la radio. En casa teníamos un piano que tocaba mi madre y luego mi hermana mayor. Cuando ella se bajaba del piano, yo aprovechaba para subirme. Recuerdo que a los tres años, una tarde de verano, mi abuela me llevó a  “comprar un piano” para mí sola. Apenas podía con mi emoción pero, para mi sorpresa, cuando abrí el paquete envuelto en papel madera, me encontré con un pianito rosa con las teclas negras pintadas de azul. Al tocar la primera nota, no pude evitar tirar  el pianito contra el piso. ¡Creo que ahí se dieron cuenta de que mi interés por la música iba muy en serio!

-¿Cómo fue la experiencia de tocar por primera vez ante un público?

A los cinco años tuve mi primera presentación ante el público. Hasta hoy recuerdo el perfume a tierra y madera de los antiguos escenarios. Cuando me subí con mi vestido celeste, especial para la ocasión, apenas llegaba al taburete, con lo cual, cuando me senté, dejé entrever algo más que mi talento… El auditorio rió ya que les había causado gracia. Recuerdo que miré a cada persona de ese auditorio con mi mejor cara de mala, y hasta que no pararon de reir, yo no empecé  a tocar.

– ¿Qué consejos de sus maestros retrasmitiría a los jóvenes músicos que inician este camino?

Siempre recuerdo a mis maestros, y muy especialmente a uno de ellos, Juan Bautistas Gaggero, cuando me decía, acertadamente:  “Alicia, cuando emprendas una nueva obra, nunca escuches las grabaciones de otros artistas hasta que consideres que has descubierto la obra“. Este consejo me ha sido muy útil, ya que me hizo dar cuenta de la importancia de ser uno mismo a través de lo que el autor pide. No hay que perder  el proceso de la investigación que es riquísimo.

Alicia Correas regala una historia con cada obra que interpreta, y transmite generosamente su invaluable experiencia para los jóvenes que, como ella a sus tempranos cinco años, sueñan con pisar un escenario y llenar de notas y recuerdos una vida a pura música.

¡Gracias Alicia!

 

Pequeños grandes músicos en el Ensayo de la Orquesta Sinfónica Infantil de MusicarteXXI

Son las 17:30 de un lunes lluvioso, y en el auditorio Francis Poulenc, ubicado en el cuarto piso de Musicarte XXI –en 11 de Septiembre 988-, los pequeños grandes músicos de su Orquesta Sinfónica Infantil, acomodan sus instrumentos en el escenario para dar inicio a uno de los últimos ensayos antes  del gran concierto que darán a principios de septiembre ante una sala repleta cuyas localidades están reservadas en su totalidad.

Recién llegados de sus escuelas, entre mochilas, carpetas con partituras, bromas y risas, los chicos toman sus lugares, afinan sus instrumentos, y aguardan una palabra de Sebastián Pozzi, el Director de la orquesta, para dar inicio al ensayo que comienza con un blues para después dar paso al “Trepak” de Tchaikovsky.

La Orquesta Sinfónica Infantil de MusicarteXXI es un proyecto que propone una orquesta abierta a la comunidad compuesta por chicos de entre 7 y 16 años, que aman la música y abordan con alegría y seriedad el desafío de integrar una orquesta. Con ensayos una y hasta dos veces  por semana, el compromiso de los chicos con el grupo y con sus compañeros es evidente. En la Orquesta conviven tanto los momentos de risas y bromas como los momentos de concentración y seriedad, todo en pos de un objetivo común: Brindar un concierto inolvidable y crecer juntos en el camino de la música.

Termina de sonar “Il Bambino” de Kersner -y después de ajustar detalles que la flautista E*, de12 años, registra en su partitura-  los chicos salen del auditorio donde los esperan, como en cada ensayo, los scones caseros que prepara para ellos Ysabel, la encargada de la escuela. En el recreo los chicos se ponen al día, se ríen, cuentan anécdotas y comparten un momento donde intercambian historias, chistes, y algún que otro sueño: “Algún día me gustaría tocar en el Teatro  Colón”,  dice Jo*, sueño al que rápidamente se suman el resto de sus compañeros.

Aprender jugando

“Cuando llevo las partituras al colegio mis compañeros siempre me preguntan en que idioma están”, bromea J*, violonchelista de 11 años, mientras que Ch*, que descubrió su amor por el violín jugando cuando estaba en primer grado, agrega divertida: “Cuando les explico lo que es una corchea se ríen porque les parecen caritas felices”. Aprender jugando es una de las posibilidades que ofrece este espacio.

Con poco más de diez años, muchos de los chicos que conforman la orquesta han estado tocando por varios años como el  caso de M*, que se luce tocando el saxofón luego de un primer interés por la trompeta y Y*,  violinista de 10 años, quien además toca el piano. Muchos de ellos comenzaron de muy  jóvenes -aún más jóvenes que ahora-, como E*,  de 13 años, quien a los 6 años comenzó a aprender a tocar violín en un curso de iniciación, EMI 2, en Musicarte XXI. El apoyo de la familia es siempre fundamental, como cuentan las flautistas S* y Ay*, de 11 y 10 años.

Para algunos chicos el próximo concierto representa su primera participación en vivo, como es el caso de A*, una alumna de Francia, que se incorporó al grupo luego de una exitosa audición, hace menos de un año. Ag*, el segundo violonchelo, comenzó los estudios de este instrumento cursando el EMI 3 a los 8 años en Musicarte XXI, y también tendrá su primera presentación con la orquesta.

El tan ansiado concierto será la culminación de un esfuerzo colectivo que con gran ilusión  – y algunos nervios- tendrá su merecido reconocimiento en el aplauso del público .

Más información: info@musicartexxi.com

Alicia Correas en el Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI

¡Imperdible! Este miércoles 5 de septiembre, a las 20 Hs., en Musicarte XXI, 11 de Septiembre 988, no se queden sin disfrutar del único concierto que dará en Buenos Aires la excelente pianista rosarina Alicia Correas.  + info www.musicartexxi.com

Los esperamos para disfrutar de esta nueva entrega del ciclo de Conciertos Comentados.

Historias de Piano: Cinzia Bartoli en el Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI

El tercer encuentro del ciclo de conciertos comentados de MusciarteXXI tuvo lugar ayer miércoles 22 de agosto a las 20 Hs., en el Auditorio Francis Poulenc, donde la prestigiosa  pianista italiana Cinzia Bartoli brindó un inolvidable concierto en una de sus últimas presentaciones en Buenos Aires antes de regresar a Italia, tras una  gira de un mes por Sudamérica, en la que ofreció conciertos y clases magistrales tanto en Argentina como en Brasil.

Entre las piezas elegidas por la intérprete estuvieron “Mazurka Op.7 n°3” y “Scherzo en Sib menor Op.31”, de Frédéric Chopin; los movimientos “Ondine”, “Le Gibet” y “Scarbo”, de Gaspard de la Nuit”, la exquisita obra de Ravel inspirada en los poemas de Aloysius Bertrand, así como los  clásicos de Astor Piazzolla “Oblivion” y “Libertango”, dedicados en agradecimiento y reconocimiento “a la gran sensibilidad del pueblo argentino”.

Luego de su presentación en el Museo Nacional de Bellas Artes, el 17 de agosto último, la destacada pianista -que dio más de trece conciertos en esta gira- se despidió de la Argentina en este concierto íntimo donde música, intérprete y público encuentran –gracias a la iniciativa de MusicarteXXI- un espacio donde conocerse y reconocerse.

Luego del concierto, y ya detrás de escena, Cinzia Bartoli habló de su experiencia en esta entrevista donde comparte su pasión por la música, sus inicios y su mensaje para los que se inician en el camino del arte y la música.

  • Hace 4 años que viajas a Sudamérica, ¿Son distintos los públicos europeos y sudamericanos?

Si, los públicos son muy diversos. Aquí en Sudamérica el público es muy cálido, claro que el público italiano es parecido, pero aquí son mucho más cálidos que el público europeo. Cuando el público está contento y disfrutando de la música los intérpretes  nos damos cuenta aun estando sobre el escenario.  Siempre me han recibido maravillosamente, y  es  por esto que siempre regreso.

  • ¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Hace muchos años se me despertó el amor por la música, cuando tenía más o menos siete años. En mi caso no vengo de una familia de músicos. Sin embargo teníamos un piano  en casa, porque mi hermana mayor estudiaba piano en su momento y cuando ella dejó de tocar yo empecé.

  • ¿Qué consejos podrías darles a los jóvenes que buscan forjar  un camino en el mundo de la música?

Siempre es muy difícil dar un consejo, especialmente porque  las generaciones son muy distintas entre sí y cambian mucho de un lugar a otro. Yo veo que los jóvenes en América del Sur que buscan dedicarse a la música, a diferencia de lo que sucede en otros países, están muy motivados, se lo toman muy en serio. Y así debe ser.  Si tuviera que dar un consejo, tal vez sería la importancia de entender que la vida del músico es una vida  de gran sacrificio. Es imperioso perseverar,  en cualquier lugar  donde uno esté, cualquiera que sea su nivel, es fundamental dedicarle el tiempo necesario a practicar, practicar y practicar. Y nutrirse de todos los ámbitos.

  • No limitarse solo a la música…

Exacto. A los estudiantes les diría que no deben solamente pasar horas y horas frente a su instrumento, sino que también deben nutrirse de otros ámbitos, de la historia, la literatura, la pintura. Que tengan cultura general es fundamental para entender lo que tocan.

  • ¿Qué  tan importante es para un intérprete conocer la historia de una obra para poder transmitirla?

Muy, muy importante. Además de conocer la historia de la obra en sí misma hay que saber la historia del período, lo que sucedía en la vida del compositor en ese momento y lo que ocurría a nivel de la cultura en general. Eso dará mayor profundidad  a la obra porque todos los ámbitos del arte están siempre ligados entre  sí.

  • ¿Cómo te preparás antes de salir a dar un concierto? A pesar de haber dado cientos de conciertos, ¿aún se sienten nervios?

Al menos una hora antes de salir a escena me siento sola y pienso en la obra, me relajo,  y respiro. Cada concierto es único, y el minuto previo a salir siempre es de nervios y expectativa. Para  crecer es importante siempre sentir que hay más por aprender.

Cinzia pasa  sus manos por el piano, a veces suave como una caricia y otras fuerte y precisa, marcando las notas como quien  marca una  palabra, una coma  o un silencio cuando relata una historia. Bartoli cuenta, a través de cada nota, una historia  con mil significados. Al final del camino, tanto sacrificio tiene su recompensa en el aplauso de un público que mira, y admira, el talento de la intérprete que cuenta sus historias  a través de su instrumento.

¡Tante Grazie Cinzia! 

Diálogo entre Pianos: Diana Lopszyc y Alberto Bohbouth en el Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI

Ayer, miércoles 8 de agosto a las 20hs, se llevó a cabo el segundo encuentro del ciclo de  conciertos comentados en el Auditorio  Francis Poulenc de MusicarteXXI, con la presentación del consagrado dúo de pianistas integrado por Diana Lopszyc y Alberto Bohbouth. El dúo, que colabora desde  2008, interpretó cinco piezas ante un auditorio que asistió a la cita a pesar de la lluvia y que contó con la presencia del Maestro José Luis Juri, quien fuera maestro de Bohbouth por nueve años.

Entre las piezas  elegidas estuvieron Suite de “El Amor  Brujo”, de Manuel de Falla (con transcripción de Mariano Kosier  Blanco); dos obras de autores argentinos: “Bailecito” de  Carlos Guastavino  y “Payada”, de Ángel Lasala; y los clásicos de Maurice  Ravel, “La Valse” y “Danzas Sinfónicas.  Op.45”, de Sergei Rachmaninov, su última obra antes de morir y para muchos la mejor de su carrera. Cada una de estas fue comentada por los intérpretes en un ámbito íntimo donde los concurrentes pudieron no solo apreciar la música sino también aprender de su historia, su mensaje y los detalles que celosamente guardan para sí quienes conocen los secretos de la obra –ahora revelados gracias a esta iniciativa  de MusicarteXXI.

Luego del concierto, y ya detrás de escena, los intérpretes hablaron de su experiencia en esta entrevista donde comparten su pasión por la música, sus inicios y su mensaje para los que se inician en el camino del arte y la música.

  • Ustedes empezaron a tocar juntos en 2008, ¿Cómo fue que se juntaron?

D: ¡Nos juntaron! El Maestro José Luis Juri tenía previsto tocar un concierto para dos pianos y orquesta junto con Alberto, quien había recién llegado de Israel, pero a Juri le salió un concierto en  Perú y necesitaba conseguir un reemplazo.

A: Yo viví 20 años fuera de  Argentina y cuando llegué en enero de 2008 surgió esta propuesta que era muy interesante. Ante el concierto en Perú, y al  no poder tocar él, comienza a buscar un reemplazo y ese reemplazo resultó ser Diana.

D: Yo había llegado recién de las vacaciones y surgió esta gran oportunidad. Teníamos muy poco tiempo de ensayo, en un mes teníamos que estar tocando con la orquesta. Nosotros no conocíamos la obra, no nos conocíamos nosotros. Todo paso muy rápido. Cuando nos pusimos a ensayar enseguida hubo química.

  • ¿Cómo es trabajar en equipo y “hablar” a través del piano?

A: Tocar a dúo o en conjunto es muy distinto a tocar solos. Cuando volví de Israel tenía menos experiencia tocando música de cámara que Diana, quien ya había participado en dúos. Por nuestra formación -Diana y yo damos clases hace muchos años- los dos pudimos aprender el uno del otro. Nosotros enseguida nos entendimos pero la relación se fue forjando en el tiempo, aunque todo arranca con la química. (Diana recuerda divertida: “Si, es verdad, cuando terminamos ese primer concierto nos preguntaban hace cuanto tocábamos juntos y ¡nos daba vergüenza decir que solo hacia  un mes!)

D: La primera obra que trabajamos como un dúo fue la última que tocamos hoy –Danzas Sinfónicas de Rachmaninov-,  que es  una obra muy difícil, con mucha profundidad y que generalmente se toca cuando ya se tiene un camino transitado. Requiere mucho trabajo técnico, de pensar, de interpretación, comunicación visual conceptualización y gestualidad. Teníamos que reconciliar posturas de cada uno.

A: Porque los dos  somos diferentes, cada uno le  aporta al otro constantemente.

D: Claro, la idea es buscar  “la excelencia en la diversidad” 

  • ¿Es difícil tocar a dúo?

D: Para  todos los que quieran hacer  dúo de piano, algo que es muy difícil porque el piano es algo muy solitario, muy del “yo”, lo primero que tienen que entender  es que hay que compartir  y no competir, trascender y no enfrentar. La mutua suma, la admiración del uno al otro es uno de los ingredientes que mantienen viva la llama del progreso en la música y el arte.

A: Si no te desprendes del ego, perdiste.

D: Se trata  de ser  dos pianistas, no dos medios pianistas, que se juntan para formar una unidad para trascender la suma de sus partes, para crear algo más. Los pianistas encastran como el ying y el yang, como la cola de los dos pianos sobre el escenario; se complementan.

  • ¿Cómo le dan forma a las obras desde su lugar de intérpretes?

D: La idea es dar y realizar un discurso consecuente para poder transmitir. Por ejemplo en la obra de Ravel, el autor cuenta una historia, la caída del imperio austro húngaro, y cuando uno cae, cae como puede; en esa falta de elegancia donde uno cae el autor lleva la obra hacia el atonalismo. Hay que buscarle  un sentido, y ese es el desafío  del  intérprete.  Nunca  la misma obra sonará igual en dos intérpretes.

A: Es importante siempre tener en cuenta la unidad de la pieza que uno está tocando. Muchas veces con los alumnos vemos que cuando la intepretación de una obra cae es porque se ha perdido de vista la unidad de la misma, la continuidad de la melodia. No se está pensando en lo que viene después.  Es fundamental tener en cuenta los momentos de más pasión pero también los silencios que también son parte de la música.

D: La pasión puede crecer pero la pasión no puede sentir nada que la razón no haya antes  pensado. Es importante pensar la interpretación de las obras.

A: La madurez de la interpretación tiene que ver también con la experiencia de vida, la música, los distintos climas y  los estados emocionales tienen que ver con la naturaleza humana. Cuando uno comprende lo que quiere transmitir logra darle mayor profundidad a la interpretación. Una  cosa que yo le recomiendo siempre a mis alumnos es grabarse, filmarse, verse, estudiarse y ver como se puede mejorar. La  autocrítica es fundamental.

  • ¿A que edad se les despertó el deseo por la música?

D: Mi mamá era profesora de piano, asique yo me crie entre clases de piano. Empecé a “jugar”  cuando tenía 3 años.

A: En mi caso yo no vengo de familia de músicos, yo lo descubrí solo, pero también jugando. Empecé a los  9 años. Cuando veía un teclado me llamaba la atención y me acercaba a tocar. En casa teníamos guardado un órgano antiguo y cuando lo sacamos empecé  a sacar  melodías y me di cuenta que me gustaba. En la escuela también me enseñaban flauta  asique la formación empezó de chico. Mi papá de joven tenía un piano en la casa pero lo vendió, después se arrepintió. Años después, cuando yo empecé  a tocar, salimos a buscar un piano para comprar. Buscamos mucho y  un día, en una de las casas que fuimos a visitar, mi papá reconoció el piano que él había vendido y decidió no irse de ahí sin el. La emoción fue muy grande. El piano había hecho su propio camino y en total estuvo 16 años alejado de la familia hasta que volvió de la mano de mi papá a las mías.

  • ¿Qué consejos le darían a los más chicos que quieran aprender música?

D: Que tengan paciencia, ganas,  pasión y perseverancia.

A: Yo creo que lo puedo resumir con un chiste: Un turista va a Nueva  York y le pregunta a una señora “Sra. ¿Cómo hago para llegar a Carnegie Hall?” a lo que le responde “Practicá, practicá y practicá”. Ese sería mi consejo para los chicos, y grandes, que empiecen a transitar este camino.

Diana y Alberto recogen sus  partituras  y salen del auditorio donde los esperan sus familias, las mismas que tanto tuvieron que ver en el desarrollo temprano de su amor por la música.

Gracias Diana y Alberto por compartir su experiencia con nosotros y por enseñarnos que con paciencia, pasión y perseverancia podemos ser más que la suma de nuestras  partes.