Entrevista a José Luis Juri

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El miércoles 10 de octubre a las 20 hs. tuvo lugar el quinto encuentro del Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI, que este año está dedicado enteramente a pianistas, en el que contamos con la presencia del maestro José Luis Juri.

El fantástico concierto que brindó en el Auditorio Francis Poulenc abarcó un repertorio amplio que comenzó con dos sonatas de Domenico Scarlatti, seguidas de la Sonata op.10 Nº 3 de Ludwig van Beethoven, para culminar con una selección de piezas de Chopin, entre las que se cuentan tres de sus estudios más hermosos y difíciles, junto con dos mazurcas y una barcarola. A modo de bis, el maestro nos deleitó con la perfumada pieza del español Isaac Albeniz, “Granada” y, como segundo bis, “Bailecito” de nuestro Carlos Guastavino.

Antes de cada pieza, el maestro nos regaló interesantes comentarios personales sobre las obras, en los que aprovechó para destacar el color español que se esconde tras las obras de Scarlatti, la creatividad melódica y formal de algunos pasajes de la sonata de Beethoven (injustamente poco conocida), y en especial para destacar la figura de Chopin, un compositor “que no es de los que buscan, sino de los que encuentran, un músico lleno de sabiduría y de recursos inagotables”.

Luego del magnífico concierto, nos acercamos a conversar con el maestro Juri, que recibía afectuosas felicitaciones en el camarín del auditorio.

MXXI: José Luis, en el concierto de esta noche tu entrega emocional fue enorme, y al mismo tiempo muy fresca. Son evidentes el placer y amor por la música con los que atravesás cada obra. ¿Cómo lográs el equilibrio justo para volcar tanta emoción sin perder la concentración?

JLJ: La emoción la paso a la conciencia todos los días. No divido entre trabajo técnico y búsqueda expresiva. Por otra parte, la mano ya está hecha y pocas obras son totalmente nuevas. Trato de tener significado cada vez que me siento al piano. La emoción encuentra un lugar intelectual, quiero decir que, por ejemplo, el crescendo y el diminuendo ya tuvieron un momento en el cual bajaron a ser una artesanía.

Cuando era más joven, sentía que había un mundo emotivo que me tomaba por sorpresa, y ese desborde de emoción hacía, por ejemplo, que tomara tempos que no eran exactamente los que yo quería.

Hoy, la emoción sigue estando y el amor por la música se hizo más profundo, pero cotidianamente lo bajo a mi trabajo, no puedo estudiar distraído, yo ya sé que la obra la tengo que transitar, que conversar, mi trabajo es idiomático, esto es lo que a mí me sirve.

Otros músicos hacen otro tipo de trabajo, estudian mecánicamente y entran y salen de la música cuando quieren, yo no puedo.

MXXI: El concierto de hoy fue realmente hermoso, con un sonido que ofrecía una paleta de mil colores y se te escuchaba y se te veía muy sereno, sabemos que sos un gran pianista pero lo de hoy fue relevante, cada vez tocás mejor!

JLJ: Hoy tuve algo que me gustó mucho y tiene que ver con mi hija.

Antes tocaba sabiendo que tenía resto, más lúdicamente, ahora existe un rigor distinto y puedo instalarme en la certeza de saber “esto es lo que yo hago”

MXXI: Eso se escuchó en tu música

JLJ: Qué bueno que se note!, siento que el artista y el artesano se estan fundiendo, estoy más concentrado en lo mío y no tan pendiente de la impresión que causo en el afuera.

Kandinsky dice que los cismas emocionales de la vida te pueden destruir o, si los capitalizás, se convierten en un trampolín que te hace pegar un salto. Genios como Bartok y Schnabel salieron sabios de todo el horror que vivieron.

En mi caso, se trata de la belleza del nacimiento de un ser querido, mi hija.

 

Fátima, esta bebé inspiradora de tanta música, se pasea de los brazos de su papá, quien salió a su encuentro, ni bien terminado el concierto, a los de su lindísima mamá.

José Luis nos cuenta que durante el último ensayo para este concierto, en uno de los pianos de su casa, Fátima tuvo deseos de intervenir con algunos toques improvisados. Como el papá le indicó que no era posible en ese momento, debido a que él necesitaba trabajar, Fátima no tuvo ningún inconveniente y se retiró calladita al otro piano para hacer lo suyo. Una próxima pianista?, muy probable, al crecer entre tanta belleza sonora.

 

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