Alicia Correas en el Ciclo de Conciertos Comentados de Musicarte XXI

El cuarto encuentro del ciclo de conciertos comentados de Musicarte XXI tuvo lugar el último miércoles 5 de septiembre a las 20 Hs., en el Auditorio Francis Poulenc, donde la prestigiosa pianista rosarina Alicia Correas nos honró con la única presentación en Buenos Aires, brindando un inolvidable concierto que incluyó un repertorio de compositores nacionales e internacionales, y que dedicó a la memoria de su amiga, y gran pianista, Haydée Lustaunau.

Entre las obras elegidas por la intérprete estuvieron las “Piezas Fantásticas” de Robert Schumann: De Tarde, Salto, ¿Por qué?, Capricho, En la noche, Fábula, Enredo de un sueño  y Fin de Canción; y la primer audición en la capital de la Suite “Buenos Aires Tango”, de Eduardo Hernán Gómez, que estrenará a fines de agosto en su Rosario natal.

La artista se reencontró con su público de Buenos Aires luego de una exitosa gira por Europa en 2011 -donde además grabó por quinta vez consecutiva para Radio Vaticana- en un concierto íntimo, promovido por la iniciativa de Musicarte XXI.

Luego del concierto, y ya detrás de escena, Alicia Correas habló de su experiencia en esta entrevista donde compartió su pasión por la música, sus inicios y su mensaje para los que se inician en el camino del arte y la música.

– ¿Cómo se elige el repertorio para un concierto?

A veces nos piden una obra en particular, pero muchas veces trabajo alrededor de una idea. A mí me gusta mucho tocar a los Barrocos, a los Clásicos y a los Impresionistas, aunque también me gusta tocar a los Románticos. Me gusta mezclar distintos estilos y tiempos. Lo importante es poder creer en la obra para transmitir su mensaje.

– En su última gira por Europa en 2011 eligió un repertorio de músicos argentinos…

Para  la última gira por París, Roma, Campobasso y Varsovia elegí un programa de músicos argentinos porque siempre son muy bien recibidos afuera y porque es importante dar a conocer las obras  que son nuestras. Interpreté “Vértigo porteño” de Eduardo Gómez, tango (de “Aquél Buenos Aires”) de Pedro Sáenz, “Adiós Nonino” de Piazzolla y la suite “En la Sierra” de Alberto Williams, además de dos obras de compositores rosarinos que me fueron dedicadas: la “Sonata nº 6” de Federico Miyara, con dos primeros premios de composición, y “Espacios gestuales” de Daniel Cozzi.

Ha sido considerada una niña prodigio del piano, ¿Cómo fueron sus primeros pasos en la música?

A los tres años tocaba de oído cualquier melodía que escuchaba en la radio. En casa teníamos un piano que tocaba mi madre y luego mi hermana mayor. Cuando ella se bajaba del piano, yo aprovechaba para subirme. Recuerdo que a los tres años, una tarde de verano, mi abuela me llevó a  “comprar un piano” para mí sola. Apenas podía con mi emoción pero, para mi sorpresa, cuando abrí el paquete envuelto en papel madera, me encontré con un pianito rosa con las teclas negras pintadas de azul. Al tocar la primera nota, no pude evitar tirar  el pianito contra el piso. ¡Creo que ahí se dieron cuenta de que mi interés por la música iba muy en serio!

-¿Cómo fue la experiencia de tocar por primera vez ante un público?

A los cinco años tuve mi primera presentación ante el público. Hasta hoy recuerdo el perfume a tierra y madera de los antiguos escenarios. Cuando me subí con mi vestido celeste, especial para la ocasión, apenas llegaba al taburete, con lo cual, cuando me senté, dejé entrever algo más que mi talento… El auditorio rió ya que les había causado gracia. Recuerdo que miré a cada persona de ese auditorio con mi mejor cara de mala, y hasta que no pararon de reir, yo no empecé  a tocar.

– ¿Qué consejos de sus maestros retrasmitiría a los jóvenes músicos que inician este camino?

Siempre recuerdo a mis maestros, y muy especialmente a uno de ellos, Juan Bautistas Gaggero, cuando me decía, acertadamente:  “Alicia, cuando emprendas una nueva obra, nunca escuches las grabaciones de otros artistas hasta que consideres que has descubierto la obra“. Este consejo me ha sido muy útil, ya que me hizo dar cuenta de la importancia de ser uno mismo a través de lo que el autor pide. No hay que perder  el proceso de la investigación que es riquísimo.

Alicia Correas regala una historia con cada obra que interpreta, y transmite generosamente su invaluable experiencia para los jóvenes que, como ella a sus tempranos cinco años, sueñan con pisar un escenario y llenar de notas y recuerdos una vida a pura música.

¡Gracias Alicia!

 

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Pequeños grandes músicos en el Ensayo de la Orquesta Sinfónica Infantil de MusicarteXXI

Son las 17:30 de un lunes lluvioso, y en el auditorio Francis Poulenc, ubicado en el cuarto piso de Musicarte XXI –en 11 de Septiembre 988-, los pequeños grandes músicos de su Orquesta Sinfónica Infantil, acomodan sus instrumentos en el escenario para dar inicio a uno de los últimos ensayos antes  del gran concierto que darán a principios de septiembre ante una sala repleta cuyas localidades están reservadas en su totalidad.

Recién llegados de sus escuelas, entre mochilas, carpetas con partituras, bromas y risas, los chicos toman sus lugares, afinan sus instrumentos, y aguardan una palabra de Sebastián Pozzi, el Director de la orquesta, para dar inicio al ensayo que comienza con un blues para después dar paso al “Trepak” de Tchaikovsky.

La Orquesta Sinfónica Infantil de MusicarteXXI es un proyecto que propone una orquesta abierta a la comunidad compuesta por chicos de entre 7 y 16 años, que aman la música y abordan con alegría y seriedad el desafío de integrar una orquesta. Con ensayos una y hasta dos veces  por semana, el compromiso de los chicos con el grupo y con sus compañeros es evidente. En la Orquesta conviven tanto los momentos de risas y bromas como los momentos de concentración y seriedad, todo en pos de un objetivo común: Brindar un concierto inolvidable y crecer juntos en el camino de la música.

Termina de sonar “Il Bambino” de Kersner -y después de ajustar detalles que la flautista E*, de12 años, registra en su partitura-  los chicos salen del auditorio donde los esperan, como en cada ensayo, los scones caseros que prepara para ellos Ysabel, la encargada de la escuela. En el recreo los chicos se ponen al día, se ríen, cuentan anécdotas y comparten un momento donde intercambian historias, chistes, y algún que otro sueño: “Algún día me gustaría tocar en el Teatro  Colón”,  dice Jo*, sueño al que rápidamente se suman el resto de sus compañeros.

Aprender jugando

“Cuando llevo las partituras al colegio mis compañeros siempre me preguntan en que idioma están”, bromea J*, violonchelista de 11 años, mientras que Ch*, que descubrió su amor por el violín jugando cuando estaba en primer grado, agrega divertida: “Cuando les explico lo que es una corchea se ríen porque les parecen caritas felices”. Aprender jugando es una de las posibilidades que ofrece este espacio.

Con poco más de diez años, muchos de los chicos que conforman la orquesta han estado tocando por varios años como el  caso de M*, que se luce tocando el saxofón luego de un primer interés por la trompeta y Y*,  violinista de 10 años, quien además toca el piano. Muchos de ellos comenzaron de muy  jóvenes -aún más jóvenes que ahora-, como E*,  de 13 años, quien a los 6 años comenzó a aprender a tocar violín en un curso de iniciación, EMI 2, en Musicarte XXI. El apoyo de la familia es siempre fundamental, como cuentan las flautistas S* y Ay*, de 11 y 10 años.

Para algunos chicos el próximo concierto representa su primera participación en vivo, como es el caso de A*, una alumna de Francia, que se incorporó al grupo luego de una exitosa audición, hace menos de un año. Ag*, el segundo violonchelo, comenzó los estudios de este instrumento cursando el EMI 3 a los 8 años en Musicarte XXI, y también tendrá su primera presentación con la orquesta.

El tan ansiado concierto será la culminación de un esfuerzo colectivo que con gran ilusión  – y algunos nervios- tendrá su merecido reconocimiento en el aplauso del público .

Más información: info@musicartexxi.com

Historias de Piano: Cinzia Bartoli en el Ciclo de Conciertos Comentados de MusicarteXXI

El tercer encuentro del ciclo de conciertos comentados de MusciarteXXI tuvo lugar ayer miércoles 22 de agosto a las 20 Hs., en el Auditorio Francis Poulenc, donde la prestigiosa  pianista italiana Cinzia Bartoli brindó un inolvidable concierto en una de sus últimas presentaciones en Buenos Aires antes de regresar a Italia, tras una  gira de un mes por Sudamérica, en la que ofreció conciertos y clases magistrales tanto en Argentina como en Brasil.

Entre las piezas elegidas por la intérprete estuvieron “Mazurka Op.7 n°3” y “Scherzo en Sib menor Op.31”, de Frédéric Chopin; los movimientos “Ondine”, “Le Gibet” y “Scarbo”, de Gaspard de la Nuit”, la exquisita obra de Ravel inspirada en los poemas de Aloysius Bertrand, así como los  clásicos de Astor Piazzolla “Oblivion” y “Libertango”, dedicados en agradecimiento y reconocimiento “a la gran sensibilidad del pueblo argentino”.

Luego de su presentación en el Museo Nacional de Bellas Artes, el 17 de agosto último, la destacada pianista -que dio más de trece conciertos en esta gira- se despidió de la Argentina en este concierto íntimo donde música, intérprete y público encuentran –gracias a la iniciativa de MusicarteXXI- un espacio donde conocerse y reconocerse.

Luego del concierto, y ya detrás de escena, Cinzia Bartoli habló de su experiencia en esta entrevista donde comparte su pasión por la música, sus inicios y su mensaje para los que se inician en el camino del arte y la música.

  • Hace 4 años que viajas a Sudamérica, ¿Son distintos los públicos europeos y sudamericanos?

Si, los públicos son muy diversos. Aquí en Sudamérica el público es muy cálido, claro que el público italiano es parecido, pero aquí son mucho más cálidos que el público europeo. Cuando el público está contento y disfrutando de la música los intérpretes  nos damos cuenta aun estando sobre el escenario.  Siempre me han recibido maravillosamente, y  es  por esto que siempre regreso.

  • ¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Hace muchos años se me despertó el amor por la música, cuando tenía más o menos siete años. En mi caso no vengo de una familia de músicos. Sin embargo teníamos un piano  en casa, porque mi hermana mayor estudiaba piano en su momento y cuando ella dejó de tocar yo empecé.

  • ¿Qué consejos podrías darles a los jóvenes que buscan forjar  un camino en el mundo de la música?

Siempre es muy difícil dar un consejo, especialmente porque  las generaciones son muy distintas entre sí y cambian mucho de un lugar a otro. Yo veo que los jóvenes en América del Sur que buscan dedicarse a la música, a diferencia de lo que sucede en otros países, están muy motivados, se lo toman muy en serio. Y así debe ser.  Si tuviera que dar un consejo, tal vez sería la importancia de entender que la vida del músico es una vida  de gran sacrificio. Es imperioso perseverar,  en cualquier lugar  donde uno esté, cualquiera que sea su nivel, es fundamental dedicarle el tiempo necesario a practicar, practicar y practicar. Y nutrirse de todos los ámbitos.

  • No limitarse solo a la música…

Exacto. A los estudiantes les diría que no deben solamente pasar horas y horas frente a su instrumento, sino que también deben nutrirse de otros ámbitos, de la historia, la literatura, la pintura. Que tengan cultura general es fundamental para entender lo que tocan.

  • ¿Qué  tan importante es para un intérprete conocer la historia de una obra para poder transmitirla?

Muy, muy importante. Además de conocer la historia de la obra en sí misma hay que saber la historia del período, lo que sucedía en la vida del compositor en ese momento y lo que ocurría a nivel de la cultura en general. Eso dará mayor profundidad  a la obra porque todos los ámbitos del arte están siempre ligados entre  sí.

  • ¿Cómo te preparás antes de salir a dar un concierto? A pesar de haber dado cientos de conciertos, ¿aún se sienten nervios?

Al menos una hora antes de salir a escena me siento sola y pienso en la obra, me relajo,  y respiro. Cada concierto es único, y el minuto previo a salir siempre es de nervios y expectativa. Para  crecer es importante siempre sentir que hay más por aprender.

Cinzia pasa  sus manos por el piano, a veces suave como una caricia y otras fuerte y precisa, marcando las notas como quien  marca una  palabra, una coma  o un silencio cuando relata una historia. Bartoli cuenta, a través de cada nota, una historia  con mil significados. Al final del camino, tanto sacrificio tiene su recompensa en el aplauso de un público que mira, y admira, el talento de la intérprete que cuenta sus historias  a través de su instrumento.

¡Tante Grazie Cinzia!